Yo no viajo.

Yo no viajo.

Hoy ha sido un viernes tranquilo. Bueno, al menos para mí. No sé como suele ser el puente de diciembre para el resto de personas pero yo por lo general me lo suelo tomar con bastante calma. Podría aprovechar para volver al pueblo, pero dada la cercanía de fechas con navidad, desde que estoy en Madrid no suelo hacerlo. Y ya que estamos, aprovechamos para adelantar un momento (pues el análisis completo ya llegará cuando realmente toque), lo que supone la navidad. Adiós a intentar comer sano durante unos cuantos días porque además este año se me va a hacer corto; volver al pueblo que no lo piso desde agosto; un descansito de la ciudad al fin; una casa que no parecerá un horno; podría poner algo más pero entonces ya estaré hablando demasiado del tema, lo dejamos aquí.

No me gustan los viajes en autobús. Suelen ir llenos de personas mayores, niños chillones y adolescentes hormonados. Aclaro, no hace mucho que salí de la adolescencia, pero por lo general soy una persona muy silenciosa. Suelo respirar, sentarme, dependiendo del sitio hacer un poco de tetris con las piernas (las tengo algo largas), ponerme los auriculares y cerrar los ojos. Y es entonces cuando viene el verdadero problema. No puedo dormir subida en un autobús. No importa cuánto lo intente, es imposible. Sobrevivo centrándome en la música embutida entre un asiento de autobús y el que yo estoy sentada durante cinco horas, con una aproximación de entre veinte minutos a media hora de parada a mitad de camino. Todo esto, por supuesto, sin haber tenido en cuenta los cuarenta minutos anteriores de viaje en metro con una maleta que pesa lo suficiente como para partirte el pie con un poco de velocidad que lleve, y la media hora de camino desde que el bus me deja hasta que llego realmente a casa. Y esta es otra de las razones por las que yo, este puente, no viajo. Eso sí, espero que estas dos semanas pasen rápido porque a pesar de esta mini odisea, tengo muchas ganas de volver a pisar el pueblo.

Escrito por: Kaleidoscopio Cinco

Veo la vida a través de fantasmas de colores, pero todos me persiguen. Retrato emocional-universitario.

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