Ya están aquí.

Ya están aquí.

Sí, universitarias y universitarios de este nuestro país, ya han llegado y no hay nada que podamos hacer para evitarlos o atrasarlos. En este momento, nos atrapa por completo este problemático hecho. En su mayoría es objeto de estrés, unos cuantos cafés de más y varias noches sin dormir. Los hay que se preparan desde largo y todo este proceso no lo viven ni con tanta intensidad ni con tantos nervios. Por otro lado están aquellos que de repente un día se despiertan y se dan cuenta de que ya lo tienen ahí, que se ha acabado el tiempo para esperar y tomárselo con calma. Y desaparece la calma, y comienza la tempestad.

Sí, estoy hablando de los exámenes del primer cuatrimestre. Además, cierto es que en la mayoría de universidades españolas ya están en ello. Poco que decir en este caso, salvo que suerte a todos aquellos que se encuentren ahora mismo en este momento tan intenso.

Por mi parte, los empiezo a finales de enero y los acabo a mediados de febrero. Aunque no quiero ser, aunque sea por una vez en mi vida, de ese grupo de personas que se despiertan un día y no les da tiempo a respirar de todas las cosas que tienen que empezar a estudiar. Así que por suerte, aún tengo tiempo y me estoy concienciando de que si quiero ir más relajada que en ocasiones anteriores, mucho en realidad no me queda. Lo más preocupante en este momento podrían ser, en todo caso, los trabajos de final de cuatrimestre que tengo que entregar, para los exámenes, aún me quedan un par de respiros de más. Pero estoy concienciada, y estas navidades van a ser intensamente universitarias.

Deseadme suerte, a mí, y a todos los estudiantes de la complutense que aún tenemos un par de semanas más para preparar este punto de inflexión que a nosotros los de la educación superior nos toca pasar dos veces al año (en su mayoría).

Escrito por: Kaleidoscopio Cinco

Veo la vida a través de fantasmas de colores, pero todos me persiguen. Retrato emocional-universitario.

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