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Una madurez monótona se apodera de Arctic Monkeys

Con casi todas las entradas vendidas para su concierto en Madrid, los Arctic Monkeys parecían estar predestinados a construir una gran velada. Nuestra ciudad era una de las muchas paradas de la gira de presentación de su nuevo trabajo, AM, un disco más maduro y calmado. Y por eso mismo — pudo ser parte de la causa — hubo una falta de improvisación, un espectáculo ya rodado y milimetrado que no dejaba lugar para hacer algo distinto. Alex Turner y sus colegas mostraron eso sí, una madurez que bien se aleja del concierto que hace dos años concedieron en Madrid. Los trajes sesenteros y los movimientos sensuales de los componentes del grupo nos hicieron ver que un cambio se había apoderado de aquellos artistas.

Arctic_Monkeys_@_Sir_Stewart_Bovell_Park_(7_1_12)_(6693048835)Todo comenzó con unos teloneros que apuntaban maneras, The Strypes. Un rock & roll bastante clásico que han acompañado a los de Sheffield durante toda su gira provocaron una larga espera y momentos de monotonía en su música. Algo más de 45 minutos estuvieron en el escenario y se veía el aburrimiento que el público sostenía en sus caras.

Pasadas las diez salieron a pista los Arctic Monkeys junto a un ensordecedor griterío fanático por todo el Palacio de los Deportes. Algo grande nos esperaba durante toda la noche. De pronto, Do I Wanna Know invadió a los asistentes, aparecieron fuertes. Tras unos bailoteos sensuales de Alex Turner, el rock adolescente surgió con Brianstorm Dancing Shoes, donde todo el mundo no paró de saltar y cantar como si les fuera la vida en ello. Era el momento para Suck it and See, que poco brilló durante la noche. Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair encendió por completo el palacio, rock y erotismo puro para corear su estribillo de forma espectacular. 

Tras un comienzo bastante bueno, el ambiente pasó a ser algo más monótono, faltando algún aspecto de improvisación y movimiento. Temas de sus anteriores discos se corearon por todo el público (Crying Lightning, Teddy Picker o Old Yellow Bricks). Era hora de repasar gran parte de su nuevo álbum, con un rock más duro y aparcado consiguieron despertar a gran parte de la entrada. Gran parte de estas canciones, Alex Turner se enfundó el micro y dejó de lado la guitarra, algo inusual en este artista que despertaba aires de chulería y sensualidad que enloquecía a las chicas del graderio.

Después de temas con más movimiento y delicadeza rockera, el cantante se colocó su guitarra acústica y comenzaron a sonar baladas de anteriores discos (Cornerstone y Piledriver Waltz) mezclado al final con un himno del AM, Why’d you only call me when your high?. Aún así, la larga espera en las tremendas colas con el frío que impregnaba las calles de Madrid, parecía no conseguir que hubiera merecido la pena hacer ese esfuerzo. Tras un parón, los bises se sucedieron, con una gran balada de Mardy Bum que terminó brutalmente con R U Mine?, para mí el mejor momento de la noche.

Con todo esto, a los Arctic Monkeys pareció faltarles algo, un atisbo de alma que en anteriores entregas consiguieron dar. No sé si fue la madurez que quisieron trasmitir con su último trabajo o el rodaje que ya lleva su gira a lo largo de este año, pero los comentarios de monotonía y pasividad por parte de la banda se sucedieron a las afueras del Palacio de los Deportes. Aún así, los de Sheffield se mantienen como una de las mejores bandas de rock del momento, pero, ¿tendremos que olvidarnos de sus aires de adolescentes y excentrecidad?

Escrito por: Daniel Conti

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