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#sinCiencia no hay futuro

Hace ya unos años que acabé la universidad y la poca “aportación” científica que haya podido hacer hasta ahora pero me gustaría inaugurar mi colaboración con esta web y, concretamente, esta sección de “Ciencia, tecnología y medio ambiente” protestando por el mal momento que pasa la ciencia en nuestro país actualmente.

Todos sabemos el mal momento económico que vive nuestro país actualmente pero me repatea (por no decir otras cosas más fuertes) ver como, a la hora de aplicar la tijera, se usa con muchas ganas en educación y ciencia (y no hablemos ya de medio ambiente) que, para mí, son dos de los pilares más importantes de nuestro país.

Antes de seguir, quizá haya alguien que se pregunte qué beneficios nos aporta la ciencia, pues bien, la ciencia nos aporta avances en medicina que nos permiten luchar contra las enfermedades; nos ayuda a conocer e intentar paliar los efectos negativos del cambio climático; nos permite introducir mejoras en la agricultura y producción de alimentos; el descubrimiento de nuevos materiales; la fabricación de nuevos aparatos/máquinas/inventos que nos facilitan la vida; el conocimiento de antiguas culturas; investigación en el pensamiento humano; y… no sigo porque no acabaría hoy, si queréis saber un poco más podéis ver la 8 áreas de conocimiento en las que trabaja el CSIC aquí.

Con todo esto, es obvio que hay que seguir invirtiendo en ciencia, porque sí, también se hace ciencia en la empresa privada, pero si no se invierte de forma pública en el conocimiento científico… mal vamos y mal acabaremos. Así que cuando leemos/escuchamos/vemos noticias como la que salió esta misma semana que dice que España produce menos ciencia al máximo nivel que en 2009 o que el 81% (!!!!) de los investigadores que trabajan en España están a punto de marcharse y que los que están fuera no se plantean volver o como al premiado como mejor físico joven de Europa le niegan una beca en España por falta de méritos lo mínimo que a uno le entran son ganas de llorar, si a todo eso le unes que instituciones con tanto renombre como el Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE) haya echado el cierre por falta de financiación y que el mismísimo Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) esté en la cuerda floja también por falta de fondos (en este blog se habla bastante sobre ello) o hablar con amigos científicos/doctorandos y que te cuenten que no les pagan su ya mínimo sueldo porque las universidades o instituciones en las que trabajan no tienen fondos o que si quieren ir a algún congreso se tengan que costear ellos mismos sus viajes o que no puedan avanzar todo lo que quieren porque no hay dinero en su departamento para comprar material… qué queréis que os diga, a mí me dan aún más ganas de llorar.

Por suerte, hay mucha movilización social para luchar contra los recortes en ciencia, la gente se está dando cuenta que la ciencia es necesaria y ha habido movilizaciones e iniciativas como la de #sinCiencia no hay futuro pero los que parecen no ver (o no quieren hacerlo) son los de arriba, los que hacen los presupuestos y los que, de forma indirecta, hacen que la fuga de cerebros españoles sea cada vez mayor.

Escrito por: Cristina Serrano Martín

Redactora en ciencia, tecnología y medio ambiente

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