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Silencio y sumisión

por Dani Ruiz 

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“Me llena de orgullo y satisfacción dirigirme al pueblo español para abdicar como monarca dados los acontecimientos e iniciar un nuevo proceso democrático en el que el pueblo español decida el futuro del país a través del referéndum”

Dadas las circunstancias y los malos hábitos que en los últimos tiempos circulan en torno a la Casa Real española, tal vez lo más coherente sería escuchar de la boca del Jefe del Estado un discurso similar al expuesto arriba.
Pese a que los medios de comunicación y el propio Gobierno trate de distraer la atención social con temas como Gibraltar, Catalunya o ETA, es innegable que la Casa Real coletea cual pez fuera del agua gracias a la corrupción de Urdangarin y la Infanta Cristina, la cacería de elefantes en Bostuana, las comisiones de la amiga entrañable Corinna, y un largo etcétera.
Muchos alegan que la desaparición de la monarquía supondría un duro golpe al status quo de España. Pero ¿no es más perjudicial el hecho de que en nuestro país sigamos financiando a una familia cuyos miembros han llevado a cabo negocios y actos ilicitos e inmorales como bien ya se ha demostrado -sin tener en cuenta aquellos que pueden estar siendo ocultados dado el poder del Jefe del Estado-?
De acuerdo a lo recogido en los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año 2014, la Casa Real será destinataria de 7.775.040 euros. En 2013 el Rey tuvo un sueldo de 292.752 euros brutos al año y el Príncipe, exactamente la mitad, 146.375,50 euros. Según el artículo 65 de nuestra violada Constitución del ’78, el Jefe de Estado dispone cada año de una «cantidad global para el sostenimiento de su familia y Casa» que distribuirá libremente. A los ciudadanos nos cuesta la monarquía casi ocho millones de euros. Frente a otras partidas esta cantidad puede parecer irrisoria, pero no adopta esta calificación cuando hablamos de una partida destinada a un Jefe del Estado que no ha sido escogido libre y democráticamente por los ciudadanos españoles, sino impuesto por obra y gracia de un dictador.
El 70% de los españoles que a día de hoy tienen entre 55 y 65 años, no votaron en su día el Proyecto de Constitución en el que se recogían los derechos y privilegios de la Corona española. Estamos pues ante una situación en la que se mantiene por simple “tradición” a una monarquía ilegítima, si atendemos al poder soberanista del pueblo, al mismo al que tras 35 años no se le ha vuelto a preguntar.
Por si fuera poco la Constitución exime de responsabilidades al monarca, dado que es irresponsable por ley. Enfermo o no, la figura del Rey “no hace nada” que no pudiera hacer un Presidente electo de cualquier república. Entonces, ¿cuales son los verdaderos motivos que amarran a ciertos sectores de la sociedad a continuar manteniendo viva la débil llama del “reino” de España? ¿Por qué no tenemos en la Jefatura del Estado a una figura electa que podamos juzgar si se ha “formado” suficientemente y a quien podamos “despedir” si no funciona? ¿Por qué motivo debemos creernos que Felipe se ha “formado” adecuadamente para ser Jefe del Estado no electo?
La monarquía no es más que una vieja y obsoleta tradición, vigente en escasos países modernos. Como datos interesantes:
  • En 1996, un 66% consideraba preferible para España una monarquía parlamentaria y un 13% una república: una diferencia de 53 puntos.
  • En diciembre de 2011, optó por la monarquía un 49% y por la república un 37%: una diferencia de ya solo 12 puntos.
Visto lo visto durante estos últimos años, y a medida que nos acercamos más a la actualidad, podemos observar que una figura como la del Rey ya no solo no es primordial para la estabilidad social y política de nuestro país, sino que es más prescindible que nunca. Franco nombró sucesor a Juan Carlos de Borbón para hacerse cargo del gobierno. En los últimos 20 años la figura de la monarquía ha perdiendo fuerza, ya no sea por la imagen que ofrecen, si no también porque las circunstancias sociales demandan un cambio en la estructura del Estado. Igualmente, un paso de un estado monárquico a uno republicano no acarrearía problemas, es más, las primeras potencias mundiales mantienen un régimen republicano (EE.UU, Alemania, Francia…). ¿A que esperamos entonces? ¿Para qué sirve realmente la monarquía? En los últimos años la utilidad de esta se ha centrado en:

1. Para que las revistas siempre tengan una portada asegurada
2. Para que apoyen a la selección española de Fútbol
3. Para mandar a callar a los líderes electos latinoamericanos (Chávez)
4. Para viajar por medio mundo en yates y aviones VIP
5. Para aplaudir a Nadal en los torneos de Wimbledon.
6. Para asistir a funerales de Estado y den el pésame.

Dicho esto, seguirán comiendo y viviendo como reyes y nosotros como súbditos. Sin justicia, no vale la caridad ni las buenas palabras. Esto es el estado feudal de España, que sólo caerá cuando la soberanía resida verdaderamente en el pueblo.
Escrito por: uniactualidad

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