Sardinas en lata.

Sardinas en lata.

Hace dos semanas exactamente comentaba cuánto me gusta el transporte público de Madrid. Esos metros y autobuses de línea que me dejan en cualquier lugar al que caminando desde casa no podría llegar ni soñando con ello. Pero hoy, voy a ser un poco contradictoria en lo que respecta a mi postura anterior. No ha cambiado casi nada, simplemente ha vuelto a mi vida un pequeño hecho que había pasado por alto cuando aún no se habían reanudado oficialmente las clases para los cursos superiores a primero de grado.

Y sí, me estoy refiriendo a la media hora de pesadilla diaria. Conozco perfectamente las causas, muchos salen a esas horas de sus casas para ir al trabajo y muchos otros, como yo, dejamos la taza del café en el fregadero y salimos disparados hacia las calles para no llegar tarde a clase. Soy consciente de ello, pero si no me quejo, exploto. Más que nada porque me siento como una sardina enlatada todas las mañanas. Puedo asegurar que se me hace muchísimo peor animarme a entrar en el bus que salir de la cama cuando suena el despertador (y esa es la cosa chunga de las cosas chungas).

Mi teoría perfectamente demostrable (cualquier día preparo el experimento) es que entre las ocho y las ocho y media de la mañana se abre un portal que mete automáticamente en los autobuses el doble de las personas de las que caben, para que a mitad del camino no haya suficiente oxigeno como para soportar el tiempo suficiente hasta llegar a tu destino. Sé que dicho en voz alta puede sonar bastante ridículo, pero, si lo leéis y pensáis en silencio, podéis encontrarle hasta sentido.

No sé si alguien se sentirá como yo a la hora de irse a clases, o al trabajo. Pero mi estado, cuando me encuentro en medio de todos esos cuerpos humanos pegados, y pensad que yo tengo a ventaja de no tener olfato), es el de una pobre plantita indefensa que está a punto de ser aplastada por cualquier pie.

Escrito por: Kaleidoscopio Cinco

Veo la vida a través de fantasmas de colores, pero todos me persiguen. Retrato emocional-universitario.

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Comentarios (0)

  1. Jajajajajaja. Otra pega al bus son los atascos que también suelen acumularse esas horas en las que vas enlatado, con lo cual el atasco se hace doblemente no, infinitamente más largo… Yo aún recuerdo un partido benéfico en el Bernabeu que creo que era “Amigos de Ronaldo vs amigos de Zidane” (y Ronaldo no era el Ronaldo CR de ahora, era Ronaldo que después fue apodado “el gordo”) en el que para hacer un trayecto de 15-20 min desde la UAM hasta Plaza Castilla, tardamos 2 horas, ¡pero 2 horas con todos sus minutos y segundos! Por suerte… ese día iba sentada…