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Review THE WALKING DEAD: Still (4×12)

Review THE WALKING DEAD: Still (4×12)

Capítulo número doce de The Walking Dead y el mismo sabor de boca del once, diez… Y en consonancia con ello, veo muchos comentarios desfavorables acerca de los últimos capítulos. Esa falta de detalle y de definición de la trama es lo que muchos echamos en falta en estos últimos capítulos, algo que no va acorde a estas alturas de temporada, y sobre todo de serie.

Aún así yo me convenzo a mí misma con eso que he defendido en las últimas reviews. Estamos conociendo a personajes más a fondo de como antes les conocíamos, estamos llegando al entresijo de cómo eran, de cómo no quieren seguir siendo y de cómo desean ser. Estamos en un The Walking Dead bastante distinto a lo que nos tenía acostumbrados y es que la presencia del productor Scott Gimple ha afectado tanto para bien –en lo que a conocimiento interno de personajes se refiere- como para (uf, no me atrevo a decir mal), no del todo bien en cuanto a trama conjunta.

Still va a ser de Beth y Daryl exclusivamente, tras el anterior capítulo también exclusivo de los papas Rick y Michonne y el pequeño Carl.

Siguen huyendo, huir y huir es lo que más caracteriza a esta pareja. Un poco “déjame-meterte-tensión-mala-nocturna” esa primera escena de los dos metidos en el maletero de un coche (una de las pocas escenas en las que de verdad veo cagadito a Daryl) y unos tantos walkers demasiado tontos (que contrarresta el astuto walker del anterior capítulo que salió del baño y todo) para darles un susto. Detalles, detalles.

Vemos a una Beth y a un Daryl en las primeras escenas llevando la supervivencia como mejor pueden, se dedican a construir unas vallas que alertan de la presencia de walkers, cazar serpientes para comer y hacer fuego. Una situación que a la adolescente lleva a la insatisfacción personal. No pueden desaprovechar lo poco que les quede de vida comiendo serpientes.

Y en base a ese concepto se van a crear las siguientes escenas. Asistimos en el capítulo a la prolongación del recuerdo y de la personalidad de ambos personajes. Beth en un acto de rebeldía desea probar su primer trago de alcohol para ver si de esta manera logra ver las circunstancias que la rodean de otra manera, sin su padre y su hermana, quiere tener el control sobre sí misma. Y Daryl la sigue a regañadientes porque, en definitiva, no le queda otra. El pequeño de los Dixon está en modo ¿para qué todo? Algo que lleva a dar más protagonismo a las pocas acertadas decisiones de una, pese a todo, adolescente Beth.

Entre unos tantos walkers (pocos para lo que estamos acostumbrados), Beth y Daryl llegan a un club de golf y entre otros tantos muertos, comienzan a buscar el capricho de la adolescente. Varias escenas para mi gusto que creo hay que resaltar. La primera, ese momento en el que Daryl recoge fajos de billetes y mete en una mochila (hay que ser previsor y vamos, nunca está demás tener dinerito en una catástrofe zombie donde viendo lo visto, cada superviviente es peor que el anterior ¿no?). La segunda, el momento en que Beth coge una taza de café y pone Washington D. C. ¿casualidad? Allí es donde quería ir el entrañable Abraham, refugio, cura… Ahí lo dejo. Y por último, una tercera escena, que creo tiene bastante significado en lo que a confianza de los dos personajes se refiere. Beth es atacada por un caminante que parece va a poder con ella, pero que la final logra vencer sin la ayuda de Daryl, quien poco después aparece y al que Beth recrimina irónicamente su falta de ayuda. Pero, nadie deja mal a Mister Dixon y la responde: “You said you can take care of yourself. You did.” Ale. Dicho queda.

Entre una nueva camiseta para Beth que vuelve a quedar manchada a los dos minutos gracias a Daryl, licor de melocotón es lo único que encuentran para satisfacer el ansia de Beth de llevarse un trago de alcohol para el cuerpo. Y se da cuenta. Es una estupidez, un intento de mantener ocupada una mente que vaga entre la muerte y la supervivencia sin ninguna meta. Y Beth cae y se resquebraja al igual que hace Daryl con la botella para decirla después que su primera copa no va a ser un jodido licor de melocotón. Y vuelta a empezar.

Es este momento de caída de Beth, lo que pienso, hace que el pequeño de los Dixon se muestre de una forma más humana, más él, como se muestran todos los personajes en esta segunda parte de temporada. Ambos llegan a una pequeña cabaña (que luego descubriremos que es demasiado parecida a donde Daryl vivió con un padre alcohólico y maltratador y un Merle que poco hacía de hermano). Una manera muy simbólica de volver al pasado de Daryl, escupirlo y de alguna manera enterrarlo, y todo ello en poco menos de una tarde y una noche.

La cabaña guarda litros de aguardiente (no querías alcohol, pues toma dos tazas) y va a ser el contexto de otras tantas escenas que marcan el principio y el final de los recuerdos que tanto queman a Daryl. Rescato ese “yo nunca” entre Beth y Daryl que hace mostrar un Dixon violento, borracho y odioso de su niñez, ante una Beth incrédula que únicamente logra calmarle mientras le consuela (¡¡Daryl también llora!!). Pensaba que tras ello, la cabaña se convertiría  en una especie de refugio durante algún tiempo para ambos. Pero como he dicho otras tantas  veces, si The Walking Dead tiene algo es su poca rutina. Tras las confesiones más escalofriantes de un Daryl totalmente indefenso ante sus recuerdos y los que ya de alguna manera conocíamos de Beth, ésta es la que de nuevo toma la iniciativa y ofrece quemar todo aquello.

Y qué narices, un poco de música molona por aquí, un poco de aguardiente en la sangre y por el suelo por allí y la cabaña se convierte en una bonita bola de fuego. Un fuego que arde en mitad del bosque igual que los recuerdos de Beth y Daryl que arden por fin en el olvido. Fuck you, past.

fy

Pese a lo bonito y sentimental del capítulo aún me falta un poco de definición en la trama principal: ¿Refugio? ¿Cura? ¿Nuevo doctor?… Hay muchas piezas sueltas que deberían concretarse sin más tardar. Quedan escasos cuatro capítulos de esta cuarta temporada y nos merecemos un poco de claridad en cuanto a futuro del grupo se refiere. ¡Hasta el 4×13!

Natalia Pérez Mas
@nattaliabreathe

Escrito por: Natalia Pérez Mas

Sígueme en @nattaliabreathe Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactora de Televisión y Actualidad. Muy seriéfila. "En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario."

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