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Review THE WALKING DEAD: Inmates (4×10)

Review THE WALKING DEAD: Inmates (4×10)

“Ey, I know it’s been a while.” Así Beth, la hija del recién perdido Hershel comienza el décimo capítulo de The Walking Dead estrenado el pasado domingo dieciséis de febrero. Creo, uno de los mejores comienzos de esta temporada por el significado tan emotivo que tiene.

Voy a permitirme hacer una pequeña premonición sobre lo que estos dos últimos capítulos nos han hecho ver, y es que pienso que cada capítulo se presenta como una completa antítesis entre lo que eran y lo que son cada uno de los personajes en los respectivos subgrupos en los que han quedado divididos los antiguos residentes de la prisión.

Sin bien en el anterior capítulo Rick simbolizaba la pasividad (tanta que casi ya le imaginábamos como un nuevo caminante) dentro de un cuerpo totalmente demacrado, Carl representaba las ganas de seguir y evolucionar dentro de un mundo en el que no se sobrevive a base de criar cerdos (como echa en cara a su padre en ese desgarro de sinceridad). Entre tanto, incluso Michonne es una contrariedad en sí misma; desde caminar sin esperanza entre caminantes hasta conseguir sacar las fuerzas necesarias para reencontrarse con Carl y Rick.

En esta ocasión, el subgrupo que se nos presenta es Beth y Daryl, con la finalidad de poder navegar en lo que a personalidad y sentimientos de ambos se refiere tras la destrucción de su vida en la prisión.

Este opening magistral al que hacía referencia, contrapone por un lado, los pensamientos de Beth en su llegada a la prisión que describen la posibilidad de poder forjar una nueva vida allí, y por otra, con las imágenes de lo que es ahora su realidad: un Daryl y una Beth sin dejar de correr entre maleza y muchos walkers. “We can live here for the rest of our lives”, terminaba la pequeña de los Greene. Cuán equivocada estaba entonces si pudiera ver el ahora.

Daryl, el otro coprotagonista del subgrupo se muestra de una forma a la que no nos tiene acostumbrados precisamente: decaído, sin ganas. Totalmente falto de una esperanza que por el contrario, intenta regalarle Beth insistiéndole en no descansar para seguir intentando encontrar a su familia, cerrándose totalmente a la remota posibilidad de que pudieran no haber sobrevivido.

Gracias en parte a la insistencia de Beth y a esa pequeña humildad de Daryl que a veces nos conmueve, ambos siguen su camino hacia alguna parte y logran (entre walker vivo y walker muerto y algún que otro sobresalto) encontrar un rastro que se desvanece enseguida y rompe con las ya inevitables lágrimas de Beth y la evocación de otro de sus pensamientos al entrar en la prisión: “If this doesn’t work I don’t know how I keep going.” Vuelven a perder ambos la esperanza de encontrar supervivientes.

Y de repente quizá quienes menos esperábamos: “Papá Tyreese” es quien protege a las pequeñas Lizzie y Mika y ¡sí! Judith de los walkers (demasiado maquiavélico eso de que la pequeña hubiera sido devorada en la sillita portabebés del final de mitad de temporada). Sin embargo, no son los caminantes la única amenaza que sufre este pequeño y a la vez extraño subgrupo. Lizzie se va construyendo demasiados antecedentes para ser una auténtica psicópata en potencia, algo totalmente opuesto a Mica, la única niña de verdad que aún queda en la serie (se vuelve a cumplir mi premonición de las antítesis, oye). No tenía bastante con matar animalitos (conejitos en este capítulo y me aventuro a decir que quizá fuera ella la disecadora de ratas particular de la prisión), sino que casi asfixia a Judith cuando las niñas son sorprendidas por caminantes, mientras Ty intenta hacer un intento fallido de héroe.

¿Y quién salva a las niñas de los caminantes? ¡Sorpresa! Carol’s back. El grupo ya tiene “Mamá Carol” para rato. No es que fuera previsible, pero sí que resultará interesante esa explicación ante Tyreese sobre su “abandono voluntario” de la prisión. Así que mejor que Carol haya aparecido que aquí, que en otro grupo. Más juego, vaya.

Una de las personas a las que Ty habría intentado salvar sin éxito les revela que existe un lugar más allá de las vías donde se encuentran: “Teminus: Santuario para todos. Comunidad para todos. Aquellos que llegan sobreviven.” Qué cosas.

Este capítulo vino cargadito. Otro lugar y otros personajes desperdigados. Maggie, la ya no enferma Sasha y el recién llegado Bob, que aún sigue sin despertarme mucha confianza. La capitana del grupo sin duda es Maggie, que quiere encontrar bajo cualquier circunstancia a Gleen, y a eso es a lo que en definitiva se dedican (si les gusta bien, y si no también). Encuentran ese bus donde se supone muchos abandonaron la prisión. Pero el autobús está lleno de caminantes. Uno por uno Maggie desecha finalmente la idea de que Gleen estuviera entre ellos y aviva la esperanza de encontrarlo con vida.

Como era de esperar el buscado Gleen aún sigue con vida. Lo más curioso es dónde. En la prisión, sí. Uno de los dos únicos vivos que aún permanecen en una derruida prisión conquistada por demasiados caminantes entre la noche y la mañana. La otra viva es Tara, a la que Gleen, después de haberse reconvertido en ese personaje astuto que conocíamos, encuentra totalmente dispuesta a morir entre walkers (otra interesante oposición de personalidades para reforzar mi teoría). Evidente es que la acaba convenciendo y salen de la prisión para adentrarse en la búsqueda de más supervivientes (bueno, de Maggie más que nada). Es curioso, el traje de adiestrador de perros peligrosos que Gleen se apaña antes de ponerse en camino y el emocionante detalle de llevar consigo un recuerdo de la prisión: el reloj de Hershel. ¡Viva ese recuperado Gleen, leñe!

Con un Gleen recién enterado de la muerte de Hershel y no muy recuperado de ese virus que lo tenía más allí que aquí, ambos cierran el capítulo encontrándose con unos nuevos personajes que si bien he investigado  son calcaditos al cómic, darán mucho que hablar. Nueva trama a la vista.

En definitiva, si mis premoniciones no me fallan un capítulo de muchos contrastes, de otros tantos reencuentros y de muchas visiones de subgrupos extraños, pero que avanzan la trama de una forma bastante curiosa para lo que ha venido siendo la pasada mitad de temporada. Rescato algo que me ha parecido fundamental durante todo el capítulo, las continuas referencias a Hershel y su “believe and believe”, un recurso que parece ser el único pensamiento al que la mayoría de los personajes de este capítulo se aferran para no solo seguir, sino también para creer en la supervivencia de los que no están con ellos y que no se cansan de buscar.

Natalia Pérez Mas
@nattaliabreathe

Escrito por: Natalia Pérez Mas

Sígueme en @nattaliabreathe Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactora de Televisión y Actualidad. Muy seriéfila. "En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario."

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