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Review THE WALKING DEAD: After (4×09)

Review THE WALKING DEAD: After (4×09)

The Walking Dead retoma la segunda parte de su cuarta temporada con un noveno capítulo llamado After, estrenado el pasado lunes diez de febrero. Para mi gusto, una forma muy buena de retomar la temporada haciendo de centro de atención las nuevas situaciones que acontecen y acontecerán en capítulos posteriores, para los ya considerados personajes más importantes de la serie: Rick y su hijo Carl. Sin olvidar a la gran Michonne, con quien comparten protagonismo.

Parece ser que estos primeros capítulos van a centrarse exclusivamente en los subgrupos que han quedado desperdigados por los alrededores de una cárcel que quedó totalmente destrozada en el octavo y anterior capítulo. Es decir, la trama se va a abrir hacia el desarrollo de cada uno de los personajes (de ahí posiblemente, la división del “pequeño pueblo encarcelado”).

La casi guerra civil entre los partidarios del Gobernador y los de Rick que ya habríamos visto en el anterior capítulo, nos dejó una gran pena por la pérdida de uno de los personajes más entrañables de la serie; el viejo Hershel. Este noveno capítulo comienza, mostrando no sólo la prisión (anteriormente hogareña) totalmente dominada por los caminantes, sino que da cuenta de un Gobernador bien muerto y olvidado.

De forma viva, Michonne es la primera en aparecer en este capítulo, ya que es la única que no ha huido rápidamente de la demacrada prisión. Tiene el, no sé si llamarlo honor, de hacer descansar a Hershel (o lo que queda de él) para siempre. A partir de ese momento, vemos a una Michonne totalmente perdida y sin rumbo entre una multitud de walkers, de donde parece no querer escapar. En definitiva, tal y como la recordamos en su primera aparición en la serie, incluso “adoptando” dos nuevas mascotas que la hacen pasar más desapercibida entre tanto muerto.

Quizá Michonne es uno de los personajes de los que menos se ha revelado en estas últimas temporadas, de ahí su personalidad fría y distante. Sin embargo, este capítulo es transcendental para responder a esa forma de ser. Un sueño nos muestra a una Michonne del pasado totalmente diferente, con una vida aparentemente feliz y distintos guiños hacia la actual Michonne (el cuchillo que se convierte en katana, o el uso de miembros de su familia como sus primeras “mascotas”). Michonne reacciona gracias a ese sueño y es capaz de acabar con todo el grupo de walkers por los que estaba rodeada y encontrar las huellas de Rick y Carl, que anteriormente había ignorado completamente, para comenzar a seguirlas.

Entre tanto, Rick y Carl, los otros protagonistas del capítulo, continúan andando hacia ninguna parte. Un Rick totalmente demacrado por su anterior pelea con el Gobernador, pasa la mayoría del capítulo inconsciente (en varios momentos yo me llevé la mano a la boca pensando que ya no había más Rick) y es Carl quien toma el relevo intentando cuidar de ambos. Es una gran oportunidad para poder observar la visión de un ya adolescente, que ha crecido entre restos de caminantes. Necesita demostrar que él, debido a las circunstancias no puede permitirse ser un niño, que ya es todo un hombre que puede cuidar de sí mismo, pero también de su padre.

Personalmente, son inmejorables las  escenas de antítesis entre el niño-hombre Carl. Desde cuando Carl entra en una habitación típica de un adolescente con la que se queda totalmente anonadado, aunque sin tardar en arrancar un cable de la televisión para usarlo como cerradura; pasando por el enfrentamiento con su padre todavía inconsciente al que culpa de la destrucción de su antiguo hogar, hasta su lucha exitosa con un caminante que culmina con la gran escena de un Carl-niño sentado en un tejado comiendo un delicioso pudding de chocolate aunque sin un zapato del que se adueña el anterior walker.

Casi se me salta el corazón con ese Rick medio caminante que intenta acercarse a Carl, quien con pistola en mano y entre sollozos acaba por sucumbir a su diminuta faceta humana con ese “I can’t, I was wrong”. No puede acabar con la vida de su padre pese a que quiera demostrar que estaría preparado. Menos mal que nuestro Rick entre quejidos acaba pidiendo a su hijo, como tantas otras veces que se mantuviera a salvo.

Con Rick ya medio recuperado, el capítulo termina con la reconciliación entre un padre que reconoce la gran madurez de su chico, y el hijo que quiere a su padre; además de una inesperada llamada a la puerta que va a causar la felicidad casi completa de Rick y Carl en  esos momentos. Me quedo con la última frase que Rick dice a su hijo tras una reírse, pese a su desmejorado rostro: It’s for you.”.

 

Natalia Pérez Mas
@nattaliabreathe

Escrito por: Natalia Pérez Mas

Sígueme en @nattaliabreathe Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactora de Televisión y Actualidad. Muy seriéfila. "En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario."

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