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Pre-navidades revolucionarias

El catorce de Diciembre se avecinaba, al menos para mí, como un día tranquilo. Fue un sábado pre-navideño donde las calles de Madrid bullían de pura actividad por parte de los ciudadanos, que avanzaban formando aglomeraciones por todo el centro de la capital. Pero a media tarde se inició el fenómeno, (cada vez menos extraño) ante los ojos de la población que empezó a recordarles que aquel día no era un día cualquiera. Las calles y todo el centro de Madrid se inundaron rápidamente con un despliegue policial de unos mil quinientos agentes dispuestos a cargar contra unos “violentos” manifestantes, que momentos más tarde se reunirían alrededor de la plaza Neptuno, otra vez, con tal así de poder luchar por sus derechos y sus libertades, con tal así de manifestarse contra la ley Mordaza.

La manifestación “14D: Rodea el Congreso”, realmente no entraba en mis planes este sábado. Tenía pensado pasar apuntes y hacer otras cosas, pero ninguna de ellas era mover mi culo hasta el congreso con tal de protestar por mi libertad y la de todos.

Pero lo hice, y me reuní con un muy bien amigo mío en la puerta del Sol, dispuestos a unirnos a la manifestación en el Congreso lo antes posible. Uno de los primeros problemas que nos encontramos fue que la policía y los antidisturbios habían cortado muchísimas de las calles que hay alrededor  de dicho edificio, para impedir el acceso a la manifestación o al menos dificultarlo.

Cuando conseguimos llegar a Neptuno después de dar un gran rodeo, nos encontramos con una manifestación mucho más numerosa de lo esperado, y mucho más cabreada de lo que los antidisturbios esperaban.

Después de un rato gritando cosas como “la voz del pueblo no es ilegal” o “que viva la lucha de la clase obrera”  aquellas miles y miles  de personas no se quedaron contentas, e iniciaron su desfile prácticamente espontáneo por el paseo del Prado, rodeando la Cibeles y  ascendiendo finalmente por la calle Alcalá en dirección a Sol. Lo conseguido fue, al fin y al cabo, el colapso absoluto del centro de Madrid, al menos por unas horas.

Nadie se esperaba aquella reacción y mucho menos que tantísima gente se unieran a una marcha improvisada que acabó en la auténtica rebelión de un grupo reducido, después de haber alcanzado Sol.  La desorganización de los manifestantes más radicales fue una de las principales causas por la que no hubo mayores represalias, así como la estupefacción de unos antidisturbios que esta vez, no solo tenían que “controlar” a miles de jóvenes encapuchados, sino también a miles de ancianos/as enfurecidos.

El catorce de Diciembre ha sido, al menos para mí, un punto de inflexión en el transcurso de esta nueva ley que representa todo lo que con la caída del franquismo, dejamos atrás. Ha sido la primera manifestación a la que he acudido en la que realmente, he sentido el pánico cundir por todo Madrid, tanto desde un bando como desde otro.

Las chispas están saltando, y parece que poco falta para explotar.

Escrito por: May Ramírez Alonso

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