Inicio » Features » No estaba muerta, estaba de parranda.

No estaba muerta, estaba de parranda.

No estaba muerta, estaba de parranda.

Volver a empezar no es fácil, y eso que por definición todos los seres humanos empezamos cada día. Al fin y al cabo podemos entender el levantarse de la cama como volver a empezar, una y otra vez, hasta que finalmente no te levantas. Pero espero que todos los que leáis esto aún os queden muchos amaneceres por delante (que seguro que sí, eh).  El caso es que no tengo excusa para haber estado desaparecida durante todos estos meses. Lo sé, conozco a cierta redactora y fundadora de Uniactualidad con la que vivo y que no sé cómo no me ha tirado de las orejas durante todo este tiempo que he pasado sin escribir. Se merece un aplauso de todos vosotros.

Pero bueno, durante todo este tiempo, ha habido varios cambios importantes en mi vida. Tenía pensado escribiros un diario de verano mojándome los pies en la playa aunque sin fotografiarlos (para que luego os quejéis) y contándoos lo feliz que es una teniendo el mar al ladito de casa. Pero no, las cosas pasan y los planes cambian y cuando crees que tu verano va a ser como todos los que has pasado durante tu corta vida, te das cuenta de que estás completamente equivocada.

Como siempre, sólo se puede contar parte de la verdad, y mi parte de la verdad aquí, es que huí a Madrid como una loca a principios de julio para buscar trabajo. Entre pitos y flautas la gran ciudad me acabó llamando más que pasar un cómodo verano en bikini y gafas de sol, y tan pronto como pude me encontré de nuevo en la capital. Y sorprendentemente para mí y para todos los que me rodean, a los tres días de estar aquí, ya tenía trabajo. Por supuesto no me topé con el mejor ni el más fácil, casi diría yo que todo lo contrario. Pero para ser lo que soy, he tenido la suerte de acabar en una empresa que por lo menos se preocupa por mí y porque mejore. Tal vez era una de las cosas que necesitaba, alguien que confiase en mí aunque llegase sin ninguna clase de experiencia, y es algo que he podido aplicar en todos los aspectos de mi vida.

No sé si para bien, o si para mal, pero hay algunos fantasmas que se están disipando por aquí. Vamos a ver si conseguimos que todos ellos encuentren la luz. Porque además, abandono el número cinco.

Nos leemos pronto, y con cosas más interesantes.

Escrito por: Kaleidoscopio Cinco

Veo la vida a través de fantasmas de colores, pero todos me persiguen. Retrato emocional-universitario.

Ver más posts


Más noticias