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Hay que echarle imaginación.

Hay que echarle imaginación.

Mis recuperaciones han acabado y mis cortos días de relax antes del nuevo curso han comenzado. Pero la verdad es que no he tenido mucho tiempo para relajarme realmente. Unas horas de pereza total sentada en un sillón no se cambian por nada, pero entre unas cosas y otras, ahora tengo un nuevo trabajo que me está costando la mayoría de las horas al día. Por suerte es algo que se acabará pronto, al menos si continúo con mi ritmo y no empiezo a ralentizar las cosas, como acostumbro a hacer con todo.

Pues, ahora, me estoy mudando. Se supone que en un año no te da tiempo a perder cosas en el fondo de un rincón de la habitación. Es mentira, sucede. En toda habitación, es de sobra conocido que existe una puerta astral oculta que se lleva tus cosas de paseo por el espacio y si quiere te las devuelve. Utiliza casi el mismo funcionamiento que la boca mágica de la lavadora cuyo plato favorito son los calcetines o, en mi caso personal durante este año, la ropa interior de tu compañera de piso.

Pero, volviendo al tema central, no tenéis ni idea de lo divertido que es mudarse a la misma calle, sólo que unos portales más a la izquierda. Para empezar tengo la ligera sospecha de que ya me conoce toda la manzana, y la del lado, y también la del otro lado. Como vivo en un pueblo de la costa, normalmente la mudanza la hacía de golpe, en un camión, y con mis padres, pero ahora voy innovando. No sigo ninguna regla, me llevo lo primero que me viene a la cabeza o, en los primeros viajes, lo que más a la vista tenía, pero no me complico. Así que las cosas se van yendo de la misma manera que van llegando. El problema principal es que, aunque la casa sea prácticamente la misma con varios cambios sustanciales pero no tan abismales con respecto a la casa vieja, ahora no sé dónde colocar las cosas. No me falta espacio, lo que me falta son muebles. Y estoy especialmente preocupada por un cajón que tengo dónde ha sido guardado todo lo que no tenía un sitio concreto. Ahora no sé a dónde llevaré las cosas sin hogar.

Escrito por: Kaleidoscopio Cinco

Veo la vida a través de fantasmas de colores, pero todos me persiguen. Retrato emocional-universitario.

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Comentarios (0)

  1. Laura dice:

    Jajaja siempre me río contigo, me siento muy iidentifacada en muchas de las escenas

  2. Jajajajaja. ¡Qué bueno! En mis años por Madrid me desapareció también ropa interior, ¿sería también en la lavadora?
    Y lo de no saber dónde colocar las cosas… yo ahora que tengo un armario el doble de grande que hace un año, ¡sorpresa! mi ropa se ha multiplicado (al menos en volumen) y ¡casi no me cabe todo! Misterios de las mudanzas…