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Delirios de abril.

Delirios de abril.

Marzo de 2014 ha pasado por delante de mis ojos casi como si de un suspiro se tratara. Se ha acabado tragando los últimos vestigios del invierno que aún quedaban esparcidos por la ciudad. Llegó la brutal primavera que nos trajo una intensa semana de calor y luego de nuevo a la locura del frío, aunque no lo suficientemente bajo como para considerar aquellos recuerdos que ya sólo forman parte del invierno más cercano al presente que hemos vivido. Y en esta época tan alterada donde las hormonas se vuelven tan efervescentes que las ves salir de tu cuerpo por la piel y explotar en el aire a tu alrededor, época de los catarros molestos, o de molestias peores, me da por pensar que haría si tuviese olfato.

No sé a que huelen ninguna de las flores que existen en este mundo, creo que esa es la razón por la cual me da por pensarlo más. Aunque a los alérgicos no debe gustarles nada este punto, bueno, yo sigo sin poder oler las flores. Ni tampoco a que huele la tierra mojada después de una lluvia como la que cayó el otro día. Digamos que vivir sin un sentido tiene sus inconvenientes, aunque en este caso, no puedo quejarme del todo. Tal vez no se me pueda abrir el estómago cuando hay pollo en el horno, pero la buena noticia es que por otro lado, tampoco puedo oler el acumulamiento de personas en el metro, las cacas que los perros dejan bonitas y blanditas en la calle y sus dueños no recogen o la huelga de basureros que hubo en Madrid hace algunos meses.

A pesar de ser miope, al menos sigo pudiendo ver las flores, sentir el viento en la cara, el sabor gracias a mi extraña anatomía no lo tengo extraviado, y el oído me va bien. Así que no me quejo del todo.

Escrito por: Kaleidoscopio Cinco

Veo la vida a través de fantasmas de colores, pero todos me persiguen. Retrato emocional-universitario.

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