Inicio » Actualidad universitaria » Cómo llegar a los exámenes sin agobios (I): Encontrar tu rinconcito

Cómo llegar a los exámenes sin agobios (I): Encontrar tu rinconcito

Bien, este año por fin nos hemos propuesto estudiar, ¿no?. Día a día, despacito pero con buena letra, sin atracones de última hora y sin noches en vela poniéndote hasta el culo de café. Si es así, ya has dado el primer paso, proponértelo, que no es fácil. El segundo paso es sencillo, pero te llevará algo más de esfuerzo. Si sigues los siguientes consejos, te aseguro que te resultará algo menos tedioso el pegarte en la silla de vez en cuando a hincar los codos.

Capítulo 1: Encontrar tu rinconcito

Este paso puede parecer bastante complicado, sobre todo para personas que viven en un piso compartido, tienen hermanos o simplemente una casa pequeña. ¡Pero no nos desesperemos ya, que es sólo el principio!

Buscar un lugar para estudiar es vital para crear un hábito de estudio sostenible. Muchas veces el haber elegido un lugar inadecuado puede ser el motivo principal de tu falta de concentración a la hora de empollar, así que no te creas que los consejos que te voy a dar son moco de pavo, porque te aseguro que si los pruebas notarás una gran diferencia.

Para empezar, el lugar debe ser EL lugar. Esto es, uno solo. Siempre el mismo. ¿Cómo pretendes crear un hábito de estudio decente estudiando cada día en un sitio diferente? ¡No puede ser! Obviamente, esto no significa que si te vas una semana por ahí y tienes que estudiar no lo hagas porque no estás en tu sitio habitual, pero sí es recomendable crearte un rinconcito para ti y tus libros.montón-libros-pila-torre1                                                                   Espero que no tengas tantos…

Si eres un estudiante privilegiado y tienes cuarto propio, ¡enhorabuena!, ya tienes más de la mitad del trabajo hecho. Si no, bueno, existen otras opciones. Lo más recomendable es un lugar bien iluminado, ordenado, limpio, con pocos adornos, bien ventilado, con poco tránsito de personas, con buena temperatura, tranquilo y silencioso. ¿Que no existe ningún sitio así? (No vale el manicomio) Bueno, siempre puedes crearte ese lugar en tu sala de estar o salón en horas que no haya nadie o ir a una biblioteca, siempre que no la conviertas en un club social, como le pasa a muchos. Para evitar esto último, recomiendo ir o bien con amigos muy aplicados y que no se distraigan con facilidad (o mejor dicho, que pasen de tus monerías cuando te aburras de estudiar) o bien ir solo (que aunque suene muy Forever Alone, te merecerá la pena).

Sobre la limpieza y el orden, en fin, mírate. ¿Tu ves normal la leonera que tienes montada en tu cuarto? Papeles por todas partes, bolis desparramados por la mesa, ropa encima de la silla, el cenicero lleno de colillas (para los que fumen), la cama deshecha… ¡Ese no es lugar para exprimir conocimiento! Necesitas un espacio amplio, una estantería, un corcho (¡y no lo llenes con las fotos de tus colegas!), una silla regulable y cómoda (pero no demasiado, no se te vaya a ocurrir poner la de masaje y te sobes), una luz (si no puede ser natural, que sea la de un flexo para poder regularla. Y si además le pones una bombilla azul, lo clavas) y por último, todo el material necesario, véase libros, apuntes, folios, bolígrafos, diccionario y un ordenador (y si a éste le bloqueas el facebook, el twitter, youtube y/o derivados, mejor que mejor).

 

Escrito por: Beatriz Díaz Martín

Beatríz Díaz Martín Estudiante de Filología Inglesa (AKA Estudios Ingleses) en la UCM. Idealista, feminista, soñadora y "grammar nazi" en ratos libres. Amante de la música, los videojuegos, la escritura, la informática y los idiomas. “So much to do in one life time…” e-mail: b.diazmartín@uniactualidad.es

Ver más posts


Más noticias