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Beady Eye vuelve a Madrid

Beady Eye vuelve a Madrid

Pedimos disculpas por publicar la siguiente entrada ya pasados unos cuantos días de la celebración del evento. No ha sido por falta de ganas de contar la magnífica velada que pudimos vivir todos los que nos acercamos al Manzanares a esperar a una de las figuras más icónicas del britpop de los 90. Hablamos, claro que sí, de Liam Gallagher. Puede que su liderato en esta banda nacida de las cenizas de Oasis tenga mucho que ver con la asistencia de unos cuantos.

La noche del pasado miércoles 12 de febrero, había muy poca gente a las afueras de la sala La Riviera para la gran calidad musical que se iba a presenciar de puertas para adentro. A pesar del frío y la fina llovizna de la noche del miércoles, muchos mods se agrupaban sin inmutarse de esas condiciones atmosféricas a las puertas de la sala de las palmeras. Entre su público, pudimos ver desde los incondicionales fans de la banda que formaban los hermanos Gallagher que dieron éxitos imprescindibles en el repertorio de un guitarrista como ‘Rock ‘N’ Roll Star’ y ‘Morning Glory’. También acudieron curiosos de corta edad que se notaba que conocían palabra por palabra cada letra de las canciones de Different Gear, Still Speeding (2011) y BE (2013).

Mucho4A las ocho y media en punto, tal y como lo anunciaron en su cuenta oficial de Twitter Mucho, que recogieron con muchas ganas y entusiasmo algunas de sus canciones de su álbum debut, publicado en 2011. ‘Como si no hubiera mañana’ o ‘Más feliz sin televisión’ hicieron que muchos de nosotros comenzaremos un recital corista. Se nos pasó muy rápida la espera hasta la banda británica gracias a este grupo pop cósmico y rock cremoso, tal y como ellos mismos se definen. En varias ocasiones, agradecieron la oportunidad de tocar en la sala y reconocieron que los miembros del grupo al que precedían no eran tan bordes como parecen. Además, les dedicaron una de las canciones que interpretaron, una versión de ‘Level’, del grupo formado por Jack White, Brendan Benson y compañía, The Raconteurs.

Llegó entonces Beady Eye, entre canciones de The Beatles y The Jam. Con una parka negra (que seguramente sería de la línea de moda abrochada hasta el cuello), entró al escenario con su ya habitual aspecto serio y su no tan habitual corte de pelo. Ese nuevo peinado que destacaba aún más su característico entrecejo y su cara de pocos amigos que no ocultó bajo unas gafas de sol.

Beady8Empezaron con el primer single de su segundo álbum, ‘Flick of the finger’, la canción idílica, única, que apuesta por el rock y el sonido envolvente e hizo que todos empezáramos a sudar la gota gorda. Con una camiseta de la selección española, Liam parecía quejarse del sonido que llegó a estabilizarse con ‘Soul love’. Monótona, tranquila, de esas que se degustan a pequeños sorbos como ‘Start Anew’, formaron parte de un repertorio donde gustaba más el desenfreno.

De ligeros movimientos de cabeza a desmelenarse hay un gran paso pero, en esta ocasión, se pasó del primero al segundo con gran facilidad. Tal es así, que con otras melodías comoShine a light’, la aclamada ‘The Roller’, ‘Wigwam’ , ‘I’m just saying’ (todas ellas casi sin descanso) o uno de los temas más rítmicos del grupo, ‘Bring the light’. A éste último le faltaron las voces femeninas en el coro, sin embargo, las imágenes de las bailarinas no faltaron en los seis plasmas que se instalaron en la sala. Cabe destacar que también se proyectaron imágenes del implacable Bruce Lee.

Sin lugar a dudas, el punto arduo y más álgido del espectáculo vino de la mano de las esperadas palabras de Liam: “esto es un regalo para vosotros”, el momento que todos estábamos esperando. Sonaba a que algún éxito de su antigua banda iba a sonar en esa sala y así sucedió. Se escucharon los primeros acordes de una de las canciones más tarareadas de todos los tiempos, ‘Wonderwall’. Justo en ese momento, y exceptuando a los privilegiados de la primera fila, apenas pudimos ver el escenario de la cantidad de móviles y cámaras que querían inmortalizar el momento.

La cosa no se quedó ahí. Con la canción de inicio al estilo Marc Bolan en sun famosísima ‘Bang a gong (Get it on)’, ‘Cigarettes & Alcohol’ provocó algo similar a una estampida taurina. Formamos una piña de tropiezos, pisotones y puños en alto que supuso el momento más cantado, bailado y memorable de toda la noche. Paradójicamente, una bocanada de aire fresco (a pesar de que la publicación de dicho tema está incluido en Definitely Maybe (1994) que puede llegar hacer creer que varios de los asistentes estaban allí por las posibles reinterpretaciones (si es que se puede decir así) de himnos que cumplen este 2014 veinte años de su salida al mercado.

Beady1Para terminar, volvieron los cinco integrantes volvieron a sus puestos tras apenas dos minutos de descanso y se despidieron, como ya lo hicieron el pasado año en el Festival Internacional de Benicássim con ‘Gimme Shelter’, de los inmortales Rolling Stones.

Es importante decir que, a pesar de que la gran mayoría de personas se acercaron al concierto para ser deslumbrados con la magia del siempre malhumorado Liam Gallagher, el resto de componentes del grupo crearon un ambiente de cierta nostalgia y desenfreno con su música, a pesar de la gran sombra a la que se encuentran. El barbudo Gem Archer, Andy Bell y Chris Sarrock a la siempre necesaria batería (todos ellos antiguos miembros de Oasis) y el bajista Jay Mehler (que compartió escenario con Sergio Pizzorno, Tom Meighan y compañía con Kasabian).

Escrito por: Noelia Murillo Carrascosa

Futura comunicadora con muy mala leche que en ocasiones lo sabe disimular. El cine no hubiera tenido sentido sin Kubrick ni la música sin The Beatles.

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